miércoles, 19 de enero de 2011

UNA TARDE DE LLUVIA

Por: Pamela Figueroa

La tarde llega y está lloviendo a cántaros, estoy sentada frente al computador, no sé si entrar al cara de libro (facebook en ingles), al MSN o a Hotmail,  me siento con deseos de hacer algo diferente, pero no sé que es… busco en internet y no encuentro nada que me interese, voy a mi correo y solo encuentro fotos de amigos, de sus logros, de sus hijos, de sus viajes.
Nada me ánima, pero a pesar de tanta tecnología que tengo frente a mí, me doy cuenta que no se compara con la imaginación y los sueños del ser humano y una máquina no podrá ocupar nunca nuestros pensamientos ni esos momentos inolvidables que tuvimos cuando éramos niños.

Me serví una taza de café, prendí un cigarrillo y me paré frente a la ventana y al hacer estos movimientos… me trasladaron al pasado, fueron como si ya los hubiese vivido.


Recorde momentos pasados que yo creía olvidados. Fue hace muchos años… una tarde como esta, yo era una niña, también llovía con truenos y relámpagos, estaba muy aburrida, me asomé a la ventana y veía a la gente que corría buscando donde guarecerse, corrían de un lado a otro, se cubrían con paraguas, periódicos, plásticos y con carteras en el caso de las mujeres… me causaba mucha gracia.

De repente… ya no había nadie en las calles, los locales y las tiendas cerraron, la lluvia fue aumentando y solo escuchaba el sonido del agua caer… era como una cascada que bota agua y nunca se acaba.

Veía ese espectáculo yo sola en la sala de mi casa, la noche llegaba y yo seguía mirando a través de la ventana, no pasaba nada y de pronto... oscureció, solo podía ver las luces de los carros en la calle, parecía que no había nadie, todo estaba en tinieblas, y pensé que yo era la única en el mundo; me quedé quieta… sin hacer ruido… solo escuchaba la lluvia caer… di unos pasos… me recosté sobre un mueble, como esperando a alguien que nunca vendría.

Cerré los ojos y comencé a soñar, a imaginarme que era la única en el mundo, soñaba que era un pájaro, que volaba alto, que traspasaba las nubes y llegaba a sitios lejanos, a playas con mares azules con el sol ardiente, con gente cantando, bailando, conversando, durmiendo, jugando… Soñaba que era una escritora famosa y que escribía los cuentos más hermosos que aun no se habían inventado.

Me imaginaba que iba por el cielo en un avión con mi esposo y que viajábamos por los continentes conociendo países, soñaba que tenía hijos e hijas con los cuales jugaba cantaba, bailaba; soñaba que los llevaba a la escuela los dejaba en el jardín de infantes y los veía correr y crecer.

Que sueños más lindos tienes cuando aun eres una adolescente, ahora que me acerco a la vejes, me doy cuenta que todo se quedó en eso… solo sueños…
Porque la realidad es otra, no te casas con el príncipe azul que tú tenías planeado, sino con el compañero de curso que solo piensa en tener sexo y jugar nintendo y que su único afán es llegar a casa y sentarse frente al tv para seguir jugando… sin ganas de tener una profesión porque el trabajo que le consiguió su papá es perfecto, ocho horas laborables, con un sueldo que le alcanza escasamente para solventar las necesidades básicas.
Que solo trabaja para que no lo tachen de irresponsable, porque si fuera por él se pasaría todo el día jugando nintendo; pero… tiene carro que no hubiera podido comprárselo si no fuera porque papito le ayudó con la entrada…
Y siguen pasando lo años, llegan los niños y tú sigues en casa cocinando, lavando, viendo televisión criando a tus hijos no te afecta en nada porque te agrada cuidar de tu familia, y te olvidaste de tus sueños.

Que vives en una casa que no te agrada, que tienes unos hijos malcriados llorones y que no te ayudan en nada, que tu marido solo vive conversando de futbol con sus amigos, o cualquier trivialidad que se les ocurra.

Todo eso se vuelve costumbre y cuando estás sola en casa y vez tu realidad solo te queda conformarte, ya no puedes hacer nada, no tienes trabajo, estas pasada de peso, y los años que no tienen compasión siguen su curso.

Tu esposo en lo mismo, los amigos, el futbol, el trabajo, sigue desordenado… reniegas todo el día y de repente tus hijos crecieron, y tú ya tienes 40 años…
Ya no hay de qué preocuparse crecieron terminaron el colegio, están en la universidad hacen sus vidas… unos se casan… otros tienen sus compromisos, pero nada serio, ya tu opinión no cuenta, se convirtieron en independientes y tu marido… ¡bien gracias! sigue viendo futbol, sus amigos y de vez en cuando sexo porque ya ni eso quiere. Y sigue frente al televisor viendo las noticias, criticando al gobierno, a las autoridades; de repente… nos hicimos viejos….
Nadie nos visita, ni los amigos… algunos partieron a una vida mejor, de vez en cuando una llamada de tus hijos y otra vez estoy sola frente a la ventana viendo caer la lluvia, causándome gracia como se moja la gente y termino mi cigarrillo, lo apago y me siento junto a mi esposo, mi príncipe azul, que a pesar de mis gritos, mis subidas abruptas de peso, la menopausia, las depresiones, seguimos juntos ahora si haciendo lo que hacíamos de jóvenes ver televisión…

2 comentarios:

  1. Hermoso y a la vez triste, espero que no sea una descripción de tu vida que se queda sola en sueños? la vida es muy hermosa solo tenemos que vividla como nosotros lo deseamos o como somos nosotros sin necesidad de transformarnos como la sociedad desea, cuídate me gusta, gracias por compartir, besos Gus...

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  2. me encanta lo que escribes, y esa es la realidad de la vida un constante cambio de las prioridades cuando eres joven, y en la madurez

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