miércoles, 19 de enero de 2011

PINTADO...... UN COMPAÑERO ESPECIAL

Por: Pamela Figueroa

Pasan los días y sigo recordando momentos de mi adolescencia, fui muy feliz con mis compañeros de clase, claro que cometimos muchos errores, pero también muchos aciertos, todo era felicidad cualquier cosa nos causaba gracia y de todo hacíamos una fiesta.

Recuerdo con cariño a un compañero, él era especial, ahora lo sé ver por la calle, es de mi edad y poniéndome a pensar nunca me he detenido a preguntarle ¿cómo está? o ¿cómo le ha ido en la vida?, simplemente me he limitado a saludarlo.

Solamente fuimos compañeros un año, pero muchos de los días que pasamos con él quedaron para recordarlos ahora que ya vamos para la vejez, y cuando me reuno con los amigos de aquella época siempre los traemos a conversación con mucho agrado y nostalgia.

Dice el refrán recordar es volver a vivir, y es bonito volver a vivir esos momentos felices, y uno de ellos fue haber conocido a Pintado, que era un chico especial, no solamente por su carácter sino también por su físico.

De piel oscura pero no de raza negra, su cara ovalada y de cachetes grandes,su rostro tenía forma de pera por lo que se ganó el sobrenombre de E.T.(iti), ...cómo lo molestábamos!, ...se reía, creo que estaba consiente de que era feo, era muy inteligente porque si se molestaba hubiéramos seguido con la burla; recuerdo que esa etapa fue corta porque después lo llamábamos por su apellido, y mas en tiempo de aportes y exámenes. (jajaja)


A medida que pasaban los días lo fuimos conociendo mejor y empezamos a llevarnos bien, sobre todo con los varones, con quienes compartian reuniones para hacer deberes o alguna investigación en la biblioteca.

Ya se sentía aceptado por lo que comenzó a mostrar su carácter real, era muy alegre, le gustaba hacer bromas y nos pasábamos riendo a diario con él y ya no de él.

Pero hay un día muy especial del cual creo que no podré olvidarme fácilmente y que al escribir esta reflexión no puedo hacerla sin sonreír.

Era verano, las mañanas eran frescas, ese día estábamos en el patio del colegio, en la clase de Educación Física, a las mujeres nos separaban de los varones, no hacíamos los mismo ejercicios, y ellos como siempre, estaban haciendo lo que les daba la gana, jugando fútbol, otros básket, otros simplemente atrás de las plantas fumándose un cigarrillo o algo más.

Un grupo de varones estaba en las barras paralelas sacando músculos para que nosotras los viéramos como efectivamente lo hacíamos.

Entre ellos estaba Pintado, le dieron chance para que también hiciera barras, bajo la mirada de los compañeros quienes lo alentaban para que las hiciera mas seguidas, alzaba y doblaba los brazos, era un esfuerzo tremendo.

Mientras que a las espaldas de Pintado se fraguaba un plan de lo mas maquiavélico, Sipi Sapo (el que hablaba con la z), este si que era de los mas relajosos, se acercó disimuladamente sin que nadie lo notara, hasta llegar donde Pintado y sin ningún reparo le bajó los pantalones al pobre muchacho, Pintado soltó las barras para cubrirse cayendo fuertemente al piso y dándose tremendo golpe.

Con el coraje que tenía creo que ni sintió el tortazo, esto pasaba ante las risas y miradas de todos, fue el show del día, ...Pintado perseguia por todo el patio a Sipi Sapo, quien por supuesto no se dejó alcanzar porque Pintado era capaz de golpearlo.

Este hecho marcó la vida de mi compañero, porque nunca mas volvió a hacer bromas, ni tampoco iba a las reuniones que hacíamos ...se volvió solitario.

Fue algo tremendo para él, en cambio para nosotros fue un día de lo mas gracioso, el comentario, cada vez que lo veíamos, era de que ahora había dos Pintados uno antes de verle los largos calzoncillos y el otro después de... Y esto nos hacía reír mucho.

En esa época nos pareció gracioso, ahora que soy adulta pienso sobre eso, aunque no dejo de reirme, doy gracias a Dios que no me hicieron esa broma a mí... Porque yo jamás hubiera vuelto al colegio. Lo cual hizo Pintado, no volvió al siguiente año.

Los seres humanos, en especial los chicos, somos crueles, gozamos con el sufrimiento ajeno, ...como mortificábamos a Pintado! ...tal vez a otro no le hubiera importado, pero a él le afectó; Dios quiera y haya superado ese episodio negro de su vida; y nos haya perdonado. No creo que Pintado olvidara el suceso, como tampoco lo olvidamos sus compañeros, y espero que támbien lo recuerde con una sonrisa.

La próxima vez que lo vea lo voy a llamar y le preguntaré ¿cómo te va? ¿qué es de tu vida?.....

1 comentario:

  1. Guau...que relato....la verdad que inspiras a seguir tu ejemplo...sigue adelante.

    Dito

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